martes, 9 de noviembre de 2010

Report Salida en Barco por Cádiz

6 de noviembre. Hartos de tan sólo poder observar desde la distancia cómo las aves marinas sobrevuelan nuestras costas, decidimos dar un pasito adelante y embarcarnos en una nueva aventura, nunca mejor dicho. La idea que desde hacía meses nos rondaba la cabeza a algunos socios de Ardea, el sábado por fin se hizo realidad.

Nos esperaba un día meteorológicamente espectacular, más típico de mayo que de noviembre. A cuentagotas fuimos llegando a Puerto América sobre las 9 de la mañana, momento de reencuentro y de conocer a otros colegas de pasión, hasta entonces desconocidos. Enseguida vino a recibirnos Alexis Gasalla, patrón del Hespérides, barco velero que minutos más tarde recibiría a la tripulación de esta experiencia piloto:

En la foto, de izquierda a derecha y empezando por arriba: Fran Romero, Maribel Rubio, Alberto Álvarez, Óscar Llama; Juli Bruggi, Carlos Moreno, Ale Ochoa, Jose Portillo; y Rafa García (y un servidor, Pablo Barrena, detrás de la cámara).

Vista de la Catedral de Cádiz desde el velero
Entre expresiones de asombro por el magnífico equipamiento de nuestra embarcación, preparativos y ilusionadas charlas que se mantenían en cubierta, finalmente zarpamos a las 10:10 h. Rodeamos Cádiz por su cara más septentrional, surcando la canal vieja y dejando, primero a estribor la Catedral y más tarde a babor unas preciosas vistas de la Alameda Apodaca, el Castillo de San Sebastián, la viñera Caleta y su Balneario. No habíamos tenido aún tiempo de darnos cuenta de que estábamos embarcados y ya nos habían visitado un págalo parásito (Stercorarius parasiticus) y una curiosa gaviota cabecinegra (Larus melanocephalus), amén de algunos charranes y gaviotas más comunes.

Apenas dejamos atrás Cádiz, el paisaje cambió. Las gaviotas dejaron paso a los alcatraces y págalos grandes, del mismo modo que tuvimos la oportunidad de disfrutar de movimientos migratorios al Sur tan interesantes como el de varios banditos de bisbitas comunes (Anthus pratensis) y de alguna mariposa sin identificar, ya bien entrados en mar.

Alberto y Carlos preparando el pan
A las 12:05 y ya habiendo ganado unas 5-6 millas de la costa, decidimos que había llegado la hora de comprobar la efectividad de nuestra arma mejor guardada: el chum. Tras diez minutos de tensión e intriga, apareció una solitaria gaviota cabecinegra, que pocos minutos después fue secundada por alguna patiamarilla (Larus michahellis). Estas parecieron atraer la atención de hasta seis alcatraces que sin embargo no mostraron ningún interés por quedarse y posteriormente de un charrán patinegro que nos deleitó con alguno de sus bellos picados. A las 12:35, media hora después de haber creado nuestro oloroso reclamo, hicieron acto de presencia dos paíños de Leach (Oceanodroma leucorhoa) que se movían de manera inquieta y viva sobre la superficie del agua, picoteando sin dejar de moverse. Nos acercamos a ellos y disfrutamos durante unos minutos de estos bonitos animales, que pronto se vieron acompañados por una gaviota de Audouin (Larus audouinii) adulta, hasta que tanto revuelo llamó la atención de un skua, que se acercó a la mancha y nos aguó la fiesta.

Ya era hora de buscar un nuevo punto de observación y tras discutirlo entre todos los tripulantes y el patrón, tomamos rumbo a Chipiona sobre las 13:00 para acercarnos a la desembocadura del Guadalquivir y aprovechar la presencia de algún pesquero, que sin duda habría de atraer a nuestras queridas marinas. Durante el trayecto aprovechamos para almorzar, hacer prácticas de navegación y ojear alguna revista de sumo interés ornitológico.
Óscar Llama capitaneando el barco

Una vez tomamos posición, gastamos nuestra segunda y última bala de chum, que no dio los frutos esperados. Apenas una Audouin y algunos págalos grandes se acercaron por allí. Sin embargo, nos percatamos de la presencia de un barco pesquero parado a poca distancia de nosotros, que estaba rodeado por una nube y un par de densas balsas de marinas. Poniendo en una balanza el escaso éxito de nuestro chum y la concentración cerca del pesquero, decidimos que lo más conveniente era acercarnos a éste último.

Nube de gaviotas, págalos y alcatraces sobrevolando el pesquero

Ante la estupefacción de los pescadores, nos ataviamos con nuestros prismáticos y las cámaras de fotos y pudimos disfrutar del vuelo de los numerosos alcatraces a pocos metros de nosotros, así como del acoso que hasta 28 págalos grandes infligían a las gaviotas patiamarillas y sombrías (Larus fuscus). Fue entonces cuando una voz nos avisó de que debíamos fijarnos a ras de agua, algo más en el horizonte, ya que un pequeño paíño común (Hydrobates pelagicus) zigzagueaba entre la balsa de alcatraces en busca de algo que llevarse al pico. Una vez saciada nuestra sed fotográfica, rodeamos el pequeño pesquero, pasando muy cerca de la balsa de bassanus y viendo cómo tres pardelas baleares (Puffinus mauretanicus) seguían con su vuelo migratorio hacia el Sur, en busca de la entrada al Mediterráneo. De paso sobre la mancha que previamente habíamos creado, observamos el que sería el último de los paíños boreales de la jornada.

Alcatraz atlántico (Morus bassanus) adulto

Alcatraz atlántico (Morus bassanus) subadulto

Págalo grande (Stercorarius skua)

Págalo grande (Stercorarius skua)

Págalo grande (Stercorarius skua)


Tomamos rumbo de vuelta a Puerto América a las 15:00, desplegando velas, más de manera simbólica que eficaz, ya que el viento brillaba por su ausencia, por lo que finalmente volvimos a la navegación a motor. De camino a casa vimos una solitaria pardela cenicienta (Calonectris diomedea), más alcatraces y págalos grandes, ya habituales compañeros de viaje, y una última sorpresa en forma de págalo pomarino (Stercorarius pomarinus). Ya casi en Cádiz, con el ocaso cerca y las rocas del Castillo de San Sebastián cubiertas por la pleamar, nos recibieron los charranes y las gaviotas, acabando nuestra aventura donde la empezamos, a las 18:00.

En definitiva, una experiencia inolvidable, en la que yo particularmente era primerizo, rodeados de aves marinas, buena gente y buen ambiente. Sin duda repetiremos. Habrá más y mejor.

La salida en números:

Especie Número
Págalo parásito (Stercorarius parasiticus) 2
Charrán patinegro (Sterna sandvicensis) No contado
Gaviota cabecinegra (Larus melanocephalus) 3
Gaviota reidora (Larus ridibundus) No contado
Alcatraz atlántico (Morus bassanus) >50
Bisbita común (Anthus pratensis) No contado
Págalo grande (Stercorarius skua) 68
Cormorán grande (Phalacrocorax carbo) 3
Gaviota de Audouin (Larus audouinii) 2
Paíño de Leach (Oceanodroma leucorhoa) 3
Gaviota sombría (Larus fuscus) No contado
Gaviota patiamarilla (Larus michahellis) No contado
Paíño común (Hydrobates pelagicus) 1
Pardela balear (Puffinus mauretanicus) 3
Pardela cenicienta (Calonectris diomedea) 1
Págalo pomarino (Stercorarius pomarinus) 1
Charrán común (Sterna hirundo) No contado

Pablo Barrena

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